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Publicado en 24/06/2014 | por Equipo de Ciencias Sociales

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Hablemos de Personalidad – Parte 2

Escrito por: Lic. Mario A. Castro Hernández, MEd

 

Los rasgos psicológicos también son relativamente estables en el tiempo, en particular en la adultez, y por lo general son consistentes a lo largo de las situaciones. Ejemplo: decir que alguien está enojado en este momento no es decir nada sobre un rasgo, ya que una persona puede estar enojada ahora, pero no mañana o puede estar enojada en una situación X, pero no en otras. La ira es más un estado que un rasgo, por lo tanto, decir que alguien es propenso a la ira o que por lo general está de mal genio, es describir un rasgo psicológico.

La ira como rasgo: alguien que es propenso a la ira se enoja con frecuencia, en relación a los demás, y muestra esta propensión una y otra vez en muchas situaciones diferentes (discute en el trabajo, es hostil y agresiva cuando practica deporte, o discute mucho con los miembros de su familia).

La generalización acerca de la consistencia de la personalidad de una situación a otra no siempre se cumple, ya que algunas situaciones pueden ser abrumadoras y suprimir la expresión de los rasgos psicológicos. Ejemplo: las personas que por lo general son locuaces, pueden permanecer calladas durante una conferencia, en el cine o en un elevador.

Lo que sostienen algunos psicólogos: que la evidencia de consistencia de la personalidad es débil. Ejemplo: la honestidad medida en una situación (hacer trampa en un examen) puede no correlacionarse con la honestidad medida en otra situación (hacer trampa en las declaraciones de impuestos).

Los rasgos y mecanismos de la personalidad son fuerzas que influyen en la vida de las personas: la forma en que actuamos, cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo pensamos acerca del mundo, cómo interactuamos con otros, cómo sentimos, cómo seleccionamos nuestros ambientes (en particular el ambiente social), qué metas y deseos perseguimos en la vida y cómo reaccionamos ante las circunstancias, son un reflejo de nuestros rasgos y mecanismos psicológicos.

La personalidad interactúa con el ambiente…La naturaleza de la interacción persona-ambiente: percepciones, elecciones, evocaciones y manipulaciones.

Percepciones: forma en que “vemos”, o interpretamos, un ambiente. Dos personas pueden ser expuestas al mismo suceso objetivo, pero aquello a lo que ponen atención y la forma en que interpretan el suceso puede ser muy diferente (la diferencia es una función de sus personalidades). Ejemplo: dos personas pueden mirar una mancha de tinta en el test de Rorschach, pero en ella una persona percibe dos caníbales cocinando a un humano sobre una fogata, mientras que, en la misma mancha de tinta, la otra persona percibe un payaso sonriente diciendo hola con la mano.

La elección describe la manera en la que elegimos entrar en situaciones: cómo elegimos nuestros amigos, nuestros pasatiempos, nuestras materias universitarias y nuestras carreras. La forma en que hacemos estas elecciones es un reflejo, al menos en parte, de nuestras personalidades.

La manera en que usamos el tiempo libre es un reflejo de nuestros rasgos. Ejemplo: una persona puede tener el pasatiempo de saltar en paracaídas, mientras otra puede preferir pasar su tiempo tranquilo haciendo trabajos de jardinería. Seleccionamos de lo que la vida nos ofrece, y esas elecciones son una función de la personalidad.

Las evocaciones son las reacciones que producimos en otros, la mayoría de las veces sin intención.  Ejemplo: un niño con un nivel alto de actividad, puede evocar en sus padres intentos por restringirlo en sus movimientos, aun cuando estos intentos no son pretendidos o deseados por el niño. Otro ejemplo: una persona que es físicamente grande puede evocar sentimientos de intimidación en los demás, aun si intimidarlo no es la meta. Nuestras interacciones evocadoras también son características esenciales de nuestras personalidades.

Manipulaciones: formas en que intentamos influir en los demás de manera intencional. Alguien que está ansioso o atemorizado fácilmente puede tratar de influir en el grupo del que es parte para evitar ver películas de terror o participar en actividades arriesgadas. Alguien que es muy concienzudo puede insistir en que todos sigan las reglas. Alguien que es muy pulcro y ordenado puede insistir en que su esposa recoja sus cosas y ayude con la limpieza diaria. Las formas en que intentamos manipular el comportamiento, pensamientos y sentimientos de otros, son características esenciales de nuestras personalidades.

Las formas de interacción (percepciones, elecciones, evocaciones y manipulaciones), son esenciales para comprender las conexiones entre las personalidades de las personas y la naturaleza de los ambientes que habitan.

Característica central de la personalidad: el funcionamiento adaptativo, que lleva a los seres humanos al logro de metas, a  afrontar, ajustarse y enfrentar los desafíos y problemas que se nos presentan a lo largo de la vida. Ejemplo: las personas que se preocupan demasiado reciben mucho apoyo y aliento de otros. Lo que parece ser desadaptativo (preocuparse) puede tener algunas características remuneradoras para la persona (obtener apoyo social).

Deficiencias en las adaptaciones normales: deterioros en la capacidad para afrontar el estrés, para regular el comportamiento social de uno o para manejar nuestras propias emociones.

Ambiente físico: plantea desafíos para las personas, convirtiéndose en algunos casos, en amenaza directa para la supervivencia. Ejemplos: La escasez de alimentos crea el problema de asegurar nutrientes adecuados para la supervivencia. Los extremos de la temperatura plantean el problema de mantener la homeostasis térmica. Las alturas, las serpientes, las arañas y los extraños pueden plantear amenazas para la supervivencia.

Ambiente social: plantea desafíos adaptativos. Podemos desear el prestigio de un buen empleo, pero hay muchas otras personas compitiendo por los mismos puestos. Podemos desear amigos y parejas interesantes, pero hay muchos otros compitiendo por ellos. Podemos desear una mayor cercanía emocional con nuestros otros significativos, pero puede ser que de inmediato no tengamos claro cómo lograr esta cercanía.

Lo que es central para una comprensión de la personalidad: las formas en que afrontamos el ambiente social, los desafíos que encontramos en la lucha por la pertenencia, el amor y la estimación de los demás.

El ambiente, con frecuencia, es determinado por la personalidad: Una persona que es locuaz, notará más oportunidades en el ambiente social para entablar conversaciones que alguien que es poco locuaz. Una persona que es desagradable tendrá un ambiente social donde las personas a menudo discutirán con él o ella. Una persona para quien la posición es muy importante pondrá atención a las posiciones jerárquicas relativas de los demás: quién está arriba, quién está abajo, quién está ascendiendo, quién está cayendo.

Ambiente intrapsíquico (dentro de la mente). Los seres humanos: tienen recuerdos, sueños, deseos, fantasías y una colección de experiencias privadas con las que viven cada día (ambiente intrapsíquico).Ejemplo: la autoestima, lo bien o mal que nos sentimos respecto a nosotros mismos en un momento dado, puede depender de la evaluación del grado en que estamos logrando alcanzar nuestras metas. El éxito en el trabajo y el éxito en la amistad pueden proporcionar dos formas diferentes de experiencia de éxito y, por consiguiente, formar diferentes recuerdos intrapsíquicos.

Importancia del ambiente intrapsíquico: proporciona un contexto crítico para comprender la personalidad humana.

¡Hasta la próxima!

Imagen: dannerzz

Curso Propedéutico Ciclo 01 y 02 – 2015 | Ciencias Sociales
Hablemos de Personalidad - Parte 1

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